miércoles, 30 de noviembre de 2011

¡Oh Dios! Mi mamá tiene Facebook

A veces hay cosas más apocalípticas que el 2012 y las miles de predicciones fallidas sobre el fin del mundo, superando incluso a los momentos de stress más graves causados por parciales y/o finales.

Si, porque el día en que tu mamá te envía la solicitud de amistad en Facebook es el instante exacto en el que empezas dudando si aceptarla o no. Si no lo hicieras, quedarías mal, es tu madre. Así que confirmas su solicitud, mientras tu hermana no lo quiere hacer para que tu mamá no se entere de la relación que tiene y que definitivamente no conoce. Y vos decís en voz alta: "¿Porqué no aceptas a TÚ madre?" gozando de la imposibilidad que tiene para responderte el porque.

Después de que cerras sesión y te fuiste de la computadora, caes en que si bien tu progenitora tiene cuenta de Facebook, no sabe cual es botón de encendido de la CPU; y es justo, justo ahí que escuchas: "¿Y esto qué es? ¿Aquello que me apareció al costado para qué sirve? ¿Acá qué hago? ¿Cómo cierro esta cosa?", entonces inhalas y exhalas repetidamente (varias miles de veces por minuto) y le respondes: "¡Que se yo! Estoy estudiando profesorado de lengua, no analista de sistemas. Preguntale a las mellis"

A partir de allí es muy frecuente que tu mamá te diga: "¿Cómo van a poner esas cosas en el facebook?" y vos   te quedas mirándola como si estuvieras en estado vegetativo y no le das pelota.

Y una vez que ella sí sabe cuál es el botón para encender la computadora y como se arma una lista de reproducción en el Ares, estas condenado a despertarte cada mañana escuchando a un volumen sumamente alto canciones que van desde Alejandro (Lady Gaga, la cual escucha porque la terminé cansando de tantas veces que oyó esta canción), pasando por Jorge Rojas (no sé el nombre de ninguna canción de él), hasta llegar a Hello (Martín Solveig). Lo malo no es fumarte dos horas de Jorge Cafrune o de Los Nocheros, lo que es verdaderamente malo es que sea a las siete de la mañana.

Debo reconocer que en mi casa comienza a librarse una batalla silenciosa con respecto a quién se conecta y los contrincantes somos mi madre y yo. Sí, porque eliminadas mis hermanas de esta competencia debido a que padecen una enfermedad socialmente conocida como noviazgo, no cortan ni pinchan y tampoco tienen "face". Así que en tanto escribo esto, le voy ganando yo, pero en cualquier rato se levanta de la siesta y me roba la PC.

sábado, 26 de noviembre de 2011

Esos seres llamados cuñados

Uno pensaría que lo peor de tener hermanas mellizas es aguantarse las boludeces que dicen o las peleas cada veinte segundos, seguidas por las reconciliaciones y sus risas pavas que lo llevan a uno a dudar de la salud mental de las mismas. O tener que padecer cada tarde "Casi Ángeles" durante cuatro largos e interminables años, deseando tal vez quedar ciego y sordo, para descansar de esta novela.

Pero no. Todo esto pasa a ser parte de la rutina y de lo "aceptable" en comparación a lo que convivir con dos seres humanos de sexo femenino iguales trae aparejado. Si señores, durante la adolescencia llegan lo que comúnmente conocemos como "cuñados". Y nunca hay que olvidarse que esta tragedia es doble, si, como leen uno no tiene tiempo de adaptarse a uno que llega el otro y terminas de perder el último ápice de intimidad y espacio que tenías en su casa en de por sí es difícil transcurrir un minuto sin que venga tu mamá a asignarte alguna tarea para ocupar tu tiempo libre.

Llegado este momento lo más conveniente es convertirse en indigente e irse a vivir en alguna de las tantas alcantarillas que forman parte del lugar, en donde de seguro tendrás más privacidad y libertad de las parejas y sus demostraciones continuas e infinitas de afecto que se tornan inbancables después de los cinco minutos y repudiables a los seis.

Uno siente que los lugares deberían estar señalizados y por que no prohibidos para el tránsito de la gente que quiere evitar padecer a estos especímenes que se viven "expresando su amor las veinticuatro horas del día" y se los pueden encontrar hasta en sopa o lo que es aún más grave se los puede apreciar al despertarse de la siesta, y con la escasa lucidez con uno cuenta reflexiona sobre lo que ya está perdido y lo que viene; y finalizas concluyendo y aceptando el hecho de que en cualquier momento te vas a despertar y van a estar arriba tuyo besándose y ni bola te van a dar.

A partir de aquí se comienza a apoderar de vos una fobia resignada antes de abrir la puerta al saber quién  seguramente estará ahí. Si, uno de los dos o con mucha mala suerte los dos juntos.

Creo que en este punto el único recoveco de la casa catalogado para no toparse a cada rato con alguna feliz pareja es el solemne baño. Por eso les recomiendo proveerse de una gran cantidad de revistas aunque sean del '99 o algunos cuantos libros sobre decoración de tortas que tu mamá compró hace siglos pero que jamás usó.

El momento cumbre es cuando ves que se van a quedar a comer el resto de tu vida, o de lo que dure el noviazgo, en tu casa cada fin de semana, feriado, fiesta patronal o paro docente que haya; Y no los detiene: lluvia, viento, nieve, frío, calor, llovizna, etc. Ya no se siente lo mismo levantarte a comer con cara de orto los domingos después de haber salido al boliche, mientras se te parte la cabeza y tratas de sonreír luciendo aún peor y desastroso de la habitual.

Es en estas situaciones de la vida en que uno mira para adentro de sí y se dice: "puede ser para toda la vida así que anda tomándoles cariño". Se resigna y sale a comer al patio con TODOS.  

viernes, 25 de noviembre de 2011

Bienvenidos a mi blog!

Desde que tengo tres años (según mi madre) quise ser escritor (por esto me paseaba por el patio del campo de mi abuela usando unos lentes sin cristales y un portafolio que mis tíos habían encontrado tirado por ahí diciendo: "cuando sea grande voy a vivir en Inglaterra y voy a trabajar en México").

A todo esto entre al primario y no se imaginan mi frustración cuando en segundo grado escribí en mi cuaderno que quería vivir en Hollywood y la vieja zorra de  mi maestra me dijo: "Ese lugar no existe" (creo que si existe, no sé que dicen ustedes...)

A veces soñaba con que iba a escribir algo mejor que Harry Potter y sus millones de boludas aventuras y al rato me daba cuenta que la cabeza no me daba, entonces agarraba, me levantaba y me dirigía a la heladera; Y por eso termine pesando más que nunca en mi vida y teniendo menos vida social que mis perros (en realidad aumente porque me la pasaba comiendo).

En tanto mi vida fue pasando hasta que un día me decidí a empezar a escribir algunos cuentos que más adelante les voy a compartir y me di cuenta de lo lindo que es expresarse escribiendo, por eso les digo a todos BIENVENIDOS a este humilde blog de este chico con ciertos problemitas mentales....

Y al que no le guste le digo al mejor estilo de La chica Sabrina: "kolate un termo en el OGT"