martes, 29 de enero de 2013

IQ


La vereda mojada atestiguaba el intempestivo paso de una tormenta de poca monta. Un grupo de ancianos salía a regocijarse, a sentirse vivos aunque sea unos minutos más, y una brisa pegajosa abrazaba a todos por igual. Hacía casi un año que ellos ya no se frecuentaban y en estos días era inevitable recordar. Lágrimas en vano, mentiras, cuasi promesas, gritos, indiferencia, desamor como resultado. París habría solucionado sus problemas, pero él era un muerto de hambre que no podía costear el viaje. Si tan solo hubiera escuchado a su madre cuando se lo repetía diariamente.
El ambiente pseudo liberal de la universidad había funcionado perfectamente como imán para los dos. Marcaron sus pieles, se descubrieron y se exploraron. También cancelaron el desarrollo de un feto, la vida les prometía demasiado. Bailaron, tomaron y fumaron de a dos, nada se le comparaba. Tu inteligencia me enamora, le había dicho ella. Él se sentía omnipotente, el más afortunado. Cuando ella lo abandonó por el profesor de filosofía, él recapacitó y notó que había alguien aun más inteligente.

martes, 8 de enero de 2013

Invasión



Atardecía. En el centro de salud mental los pacientes eran llevados a sus respectivas habitaciones, y una vez allí cada uno recibía su dosis de libertad diaria. Él y ella eran de los primeros pobladores del loquero, eran una leyenda, una leyenda medio viva, una leyenda medio muerta. Los mitos sobre el porqué estaban internados eran tantos que nadie podía recordarlos, unos creían que aquellos en un arrebato de locura habían ahogado a sus respectivos padres, otros suponían que habían nacido locos, unos pocos se mantenían al margen y solamente eran testigos de los que hablaban. También había circulado una apócrifa versión que aseguraba que su desquicio se debía en gran medida a su quijotesca afición por la lectura de libros sobre vida extraterrestre. Ninguna de las teorías era comprobable.

Un sueño revelador los había anoticiado sobre la gran catástrofe. Ellos salieron desaforados en medio de la noche a comunicárselo al resto de la humanidad, y eso les costó tres su internación en un paupérrimo neuropsiquiátrico. Hubieran podido simplemente ignorar aquella visión, o podrían habérsela guardado sólo para ellos, pero su sentido de solidaridad era aun más fuerte que la marea y no les permitía dormir en paz sabiendo lo que pronto sucedería.

Volverían a intentarlo, tratarían. Si iban a avisarle al mundo tenían que encontrar la forma de que no volvieran a encerrarlos creyéndolos locos. No podían permitirlo. Desde su nacimiento habían sido etiquetados como los raros.
Cuando ellos lograron superar la seguridad del hospital ya era tarde. El cielo se oscureció en pocos segundos, un viento que no era familiar comenzó a soplar. No estaba anunciado ningún eclipse solar, menos uno lunar. Cantidades exorbitantes de lechuzas invadieron el espacio, y se ubicaban en las esquinas como monitoreando la situación. En el interior del hospital de psiquiatría, dos cuestionados amigos se miraron con regocijo, sabían que después de tanto anunciarlo por fin sucedía, los extraterrestre venían a conquistarlos. ¿Qué iban a hacer con todas las ediciones de diarios, revistas y páginas web que en tono burlón habían defenestrado a aquellos dos visionarios?

Enormes jaulas intergalácticas bajaron desde un enorme agujero metálico, y abrieron sus puertas de par en par para recibir en su interior a la nueva especie que inauguraría la próxima temporada de caza. Para sorpresa de todos la piel de los paseadores de perros inició un rápido proceso de desintegración, dejando al descubierto espectros verdosos que se pusieron al mando de la invasión, y con un mensaje telepático  las lechuzas levantaron vuelo lanzando por sus picos ondas expansivas que penetraban en los frágiles cerebros humanos, instándolos a entrar mecánicamente en sus nuevos calabozos.

La colonización había comenzado oficialmente, y después de tantos años de opresión y odio injustificado, después de haber cargado en sus alas con el peso de determinar el hado de los hombres, las lechuzas, en colaboración con algún Cristóbal Colón de otra galaxia, se deshacían de los humanos. La Tierra estaba en alquiler nuevamente.