Los árboles se habían deshecho, los animales agonizaban en el suelo. Aquel río en el que había pasado su infancia estaba estancado y despedía un olor raro. Una masa espesa flotaba en el aire. Esa masa entre negra y gris, provenía de la fábrica "Vie" abierta cincuenta años atrás, el mismo día en él que nacía. A él le habría gustado tomar conciencia de lo que sucedía pero la fábrica había lanzado un nuevo celular y él debía comprarlo y aprender a usarlo.
miércoles, 25 de julio de 2012
lunes, 9 de julio de 2012
Mediodía
La sombra examinaba
minuciosamente cada espacio dentro de aquella estructura deshabitada.
Oscuridad, telarañas, cucarachas atrapadas, arañas ansiosas por matar. El
lugar aunque inhóspito y severo, también evidenciaba restos de intrínsecos pensamientos
que habían convivido con superfluas ideas. Ahora solo
quedaban cadáveres que intentaban con el paso de los años esfumarse.
Eran despojos que depuraban sus culpas trasmutando sus putrefactos pedazos en
polvo. Etéreo polvo. Al fin de cuentas constituían las reminiscencias de viejos y dolorosos
sentimientos.
El oscuro destellante de la sonora figura tropezó con un recuerdo. Vio con dificultad, a través del
mismo, momentos adornados con símil felicidad. Levantó la vista y
contempló que en la precaria sala la luz del sol se colaba por
dos sucias y empañadas ventanas. Allá afuera un desorbitante mundo
paralelo se erguía.
Un sujeto de tristes
facciones que engullía una grasosa hamburguesa con prisa recobró el
sentido después de un profundo lapsus existencial. Terminaban sus quince
minutos de almuerzo.
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