jueves, 21 de marzo de 2013

Liberarlos


Camiones negros atropellándolos,
heridas de mil gusanos infectas.
Enfermeras acongojándolos
con rarísimas vacunas selectas.

Cínicas mujeres hostigándolos,
tras perros mutantes corriendo sectas.
Cercos inmutables recluyéndolos,
cadáveres, libertad indirecta.

Por banal condición castigándolos.
Al paraíso con ideas rectas
y con renovador fuego enviándolos.
Mas no podrán subir almas insurrectas.

De a quince bultos despachándolos,
sin piedad sosteniendo  escopetas
los villanos iban escondiéndolos
en triunfantes cajas negras cual metas.

Miradas añejas esperándolos,
ventanas polvorientas sin cometas.
Abrazos truncados aguardándolos
de sus incógnitas gametas.

sábado, 2 de marzo de 2013

Teresa


Sin anestesia arrancó los ojos,
los metió en una olla de acero.
Leyendo el pueril horóscopo supo,
aquel día no era de buen agüero.

Tan grande su doméstica miseria
que ni agua tenía para cocer.
Pues en  lo de otra funesta mujer,
en el inodoro lograron que hierva.

Morcillas de omnipotente odio
con la impúdica sangre del difunto
hizo para los borrachos enjutos,
y con suave maldad comerlas los vio.

El resto a los sarnosos perros tiró,
de la ropa ensangrentada se deshizo,
fugaz a la comisaria  llamó,
y a su ausentado marido reportó.