martes, 3 de diciembre de 2013

Origen

Una mañana cualquiera de un día no tan importante de cierto año desconocido en ese lugar que nadie sabe indicar con exactitud, varios despertaron sintiéndose enfermos, incluso podría decirse que una epidemia había invadido los cuerpos de un grupo no especificado de personas, las cuales deberían faltar a sus respectivos trabajos en diferentes zonas.
Lo cierto es que nadie fue a trabajar esa mañana, ni la siguiente, ni ninguna otra. Es a partir de estos hechos poco y casi nada conocidos que algunos hagan circular versiones sobre el nacimiento de los pueblos fantasmas. Yo no creo del todo esas versiones de orígenes tan dudosos.

viernes, 22 de noviembre de 2013

Adiós

Su mano fea saludando más allá del horizonte nunca se les olvidará.
Tras los límites no había dragones, no estaba la nada. Sí, había otras cosas.
Se fue en busca de felicidad, pero volverá arrepentido dijeron.

lunes, 4 de noviembre de 2013

Rayo de luz

Lento fue desprendiéndose,
sus ojos volaron primero,
salieron disparados por la ventana
y más allá del sol llegaron.
Dos minutos después y uno a uno
sus cabellos fueron soltándose
y rápido se arrastraron por el piso
hasta desaparecer junto a las lombrices.
La piel de la carne se separó
y con un haz de luz de deshizo 
en mil partículas flotantes,
ahora no tiene limites.
Desmantelado el resto 
de su cuerpo,
en agua transmutó y
al fin consiguió sentir.

sábado, 12 de octubre de 2013

Jubilación

El tren de las siete llegaba puntual, la gente se aglomeraba para subir y los que bajaban quedaron atrapados. Una repugnante marea de gente, gritos y olores. Corrió las cortinas y volvió a su tarea, era su último día de trabajo, al día siguiente recibiría su jubilación. No la anhelaba, ahora se sentía inútil, vieja. Habían pasado treinta años desde su primera experiencia como docente. 
Trescientos cincuenta cupckes horneados, esa era su forma de despedirse para siempre de la institución a la que había entregado su juventud, su vida. Terminó de guardarlos de forma metódica y ordenada, y salió camino a su trabajo. Sobre la mesa de su casa, en un frasco azul sin etiqueta, dejó olvidado sin tapar el arsénico.

martes, 24 de septiembre de 2013

Atomizados

Enfrentados con el vacío,
tres pasos, y la nada.
diminutas ideas sublimadas que levitan
más allá.
¿Levitan también nuestros cuerpos?
No estamos sostenidos,
ni tierra ni cielo,
estamos creando momentos
que ya olvidamos.
Orgía de estrellas ahí,
años luz entre mentes acá.
Estamos siendo absorbidos,
lento vamos hacia oscuros lugares,
nuestros cuerpos ya no son,
moléculas allá,
moléculas acá.
Desintegrados al fin,
ocupamos todo espacio posible,
nunca antes tan cerca uno y otro,
una historia paralela se recrea
hasta el infinito.
Explosiones cerebrales
que pausado nos borran.

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Del viento

Irina sentía una tristeza inmensa,
quería llorar, correr, desaparecer.
Quería sentirse feliz por un segundo,
quería no sentirse atada,
volar.
Esa tarde salió temprano de trabajar,
y como no tenía bicicleta, volvió a su
casa caminando. El viento sur se la llevó.
Entre hojas y bolsas, Irina se esfumó.
Ahora es libre, es del viento.

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Días de perros

En cada cuadra se detenía y esperaba, en su imaginación volvían a buscarlo, lo abrazaban y era feliz nuevamente. La transpiración le caía por todos lados, frente, espalda, axilas y manos empapadas. Eso sí, de su rostro ni una gota se asomaba. Caminó unos cuantos metros más y sin fuerzas para continuar se dejó caer, y quiso llorar, quiso gritar tan fuerte como pudiese, pero no pudo ni lo uno ni lo otro. Un gran espacio vacío ocupaba el lugar en donde debería estar su cara. El hombre sin rostro quedó desparramado en el piso, sucio, transpirado y sin nadie que lo quisiera.

martes, 20 de agosto de 2013

(des)enamorado

Esa mañana se levantó decidido,
con extrema precaución
la mano en el esternón  metió
y sangrando y latiendo,
arrancó su corazón.
Ríos de sangre el piso mancharon,
las funciones vitales rápido
se apagaron.
Pálido su cadáver caminando
continuó.
Cabeza, piernas, brazos y tronco
casi sin movimientos,
atrofiados,
hasta la puerta llegaron,
y con un golpe seco,
y con el músculo en mano,
del amor ingrato
se despojaron.

jueves, 8 de agosto de 2013

Indiferente

Nadie tiene la culpa,
la culpa es de aquellos.
*
Caminaron en silencio,
uno se quedó inmóvil,
como congelado en el tiempo.
El otro siguió su camino,
como si nada hubiera existido.
*
El recuerdo constante de uno,
la indiferencia absoluta del otro.
En el reflejo de aquel sucio vidrio,
cada tarde la escena se repite.

sábado, 3 de agosto de 2013

Desamor

La última gota de sangre cayó,
ya no le quedaba más en el cuerpo.
Venas y arterías vacías ahora lo 
componían. 
Pálida y fría su piel, mas aun vivía.

martes, 23 de julio de 2013

Espejo II

Me veo en el espejo,
y ese no se parece a mi.
Si no fuera por las ojeras
moradas, casi negras,
sería yo. Pero es imposible,
yo no soy así, además
mi reflejo sostiene una botella
vacía, y yo no tomo hace tiempo.
Ese yo que no soy yo
se sostiene del marco del espejo,
y yo, que si soy yo, puedo
sostenerme perfectamente.
Mis amigos dicen que el yo
que veo espejado es real,
yo no les creo.

jueves, 18 de julio de 2013

Olvidarnos


No quisimos sabernos más,
preferimos lento desconocernos.
A esa esquina común e insulsa rehuimos,
incontables cuadras rebobinamos.
En la multitud volvemos a perdernos.

sábado, 13 de julio de 2013

Vómito

Como tsunami imparable, empezó a vomitar,
a vomitarlos. Escupía restos de pan junto con
opiniones reservadas. Un modesto charco se formó.
Amarillento, tibio, espeso, consistente, así era el vómito;
como marca de agua llevaba algunos nombres.
¡El cerebro es para usar y no un adorno!, salpicó en el medio
del ácido lago que rápido por el suelo se expandía.
¡Colate un termo que contenga tus opiniones en centro del orto!
se dejó caer, de zanahorias cubierto, por la naciente catarata  viscosa,
y más de un vecino sintió la proximidad de la frase.
¿Y si te vas a la puta madre que te parió? fue la frutilla, o el yogurt
en este caso, de la pegajosa lluvia.
Todos sus respectivos pies miraron.
Algo le había caído mal durante la cena.

viernes, 5 de julio de 2013

Espejo

Uno tan distinto al otro,
simple, feliz,
libre por donde se lo mire.
Misteriosamente oscuro el otro,
reprimido, triste,
cada tarde se reunían,
frente al espejo discurrían.
Con un afilado cuchillo
atravesó el infeliz a su antónimo.
Vidrios, sangre y esperanzas
desparramadas por el piso.
La máscara que porta
su rostro, su definitivo lugar ocupó.

lunes, 1 de julio de 2013

Parler

Dicen que le dijeron que no dijera lo que le habían dicho. Que cerrara la boca, que lo olvidara. Tenía muchos defectos, era verdad, pero lo que no tenía era mala memoria ni la capacidad de callar. Con la boca abierta nació, y de la misma manera murió.

Aprendí de todo menos a callar,
de la escuela me echaron por hablar.

I'm just a poor boy, nobody loves me! canta desafinadamente su fantasma cada noche, en el mismo lugar en donde le quitaron la vida. El pez por la boca muere, refuta una vieja que todavía recuerda aquellos hechos.

martes, 25 de junio de 2013

Noctámbulos

La noche los cubrió, 
y los volvió invisibles 
ante los demás. 
Sus sombras, 
enloquecidas de tanta represión diurna, 
se lanzaron a correr tomadas de las manos. 
No es pecado si nadie lo ve -pensaron-.

miércoles, 5 de junio de 2013

(Re)Encuentro

Mientras sus manos se juntaban espontáneamente sobre aquel disco, sus ojos se conectaron. ¿Era acaso posible que de manera tan irrisoria volvieran a encontrarse en esta vida? Si, así era.

viernes, 31 de mayo de 2013

XVII

Un perro callejero entró corriendo a la iglesia, ladraba, saltaba y se revolcaba desenfrenadamente. Se escabulló bajo el altar, y al salir llevaba en su hocico varios dólares. El cura asustado se desmayó, no estaba preparado para explicarle a los concurrentes con que artilugio el diablo había poseído a aquel inocente animal abandonado, y peor aun, de donde salía la mundana plata que arrastraba consigo.
Las infames señoras del coro -que se habían ganado el cielo por sus caritativas obras- huían despavoridas.
Los grandes señores de las primeras filas, quienes todavía no habían podido lavar culpas por sus dudosos negocios, se preocuparon verdaderamente ¿Cómo iban a ser eximidos de sus pecados si la celebración era suspendida? El próximo domingo donarían un poco más, al fin y al cabo dios no cobraba intereses por atraso.
Los del medio no sabían que ocurría, pero no perdieron el tiempo y comenzaron a imitar a los de más adelante. Sólo los relegados del fondo rieron con la irrupción del perro. Finalmente el animal salió, una señora despeinada y canosa lo perseguía tratando de quitarle los dólares. Recobrando las fuerzas como pudo, el célebre párroco se puso de pie y realizó él mismo la colecta del día. Nadie quedaría fuera del reino de dios.
Así transcurrió un domingo más en algún recóndito y católico lugar.

miércoles, 29 de mayo de 2013

XVI


La sombra se acercó al banco de la plaza en el que solía sentarse, estaba vacío. No recordaba de manera exacta cuantos años había pasado sentada bajo aquél par de árboles, pero de lo que sí estaba segura es que ahí se habían sucedido sus días más gloriosos. Días buenos, malos, calurosos, fríos, lluviosos, ventosos, iguales, irrepetibles, aburridos, divertidos, cargados sobre chismes, completamente silenciosos y sin nada por decir.
La pintura estaba fresca, y en ajetreo de cruzar la calle y evitar que la atropellaran, no había visto el cartel que anunciaba “banco recién pintado”. Se reprochó a sí misma el error y se cambió de banco. La viejita que alimentaba a las palomas, su compañera de banco también, sí se percató del cartel y se acomodó junto a la sombra en el banco contiguo.

¿Era acaso posible que Herminia no reconociera a su amiga de la infancia? Sí, lo era. Hipólita había muerto dos semanas atrás mientras alimentaba a las palomas, sentada en ése mismo banco.

viernes, 17 de mayo de 2013

XV

El monstruo lloraba. Escupía y vomitaba sandeces. Estaba herido, herido en su orgullo y no podía tolerarlo. Recriminaba, actuaba, había visto muchas novelas. Se decía bueno y cuasihumano. Nadie le creía. Llamó a la policía. Eran sus marionetas. Mataron a uno más. El despeinado monstruo se retiró a su lujosa cueva.

jueves, 16 de mayo de 2013

XIV

Volví a entrar. Afuera el frío matizaba la monótona madrugada del domingo. Ni un sólo auto transitaba por las calles, nada, nadie. Diez minutos pasé observando la silueta que la sombra de aquella mano dibujaba en la pared, era extrañamente conocida, de eso estaba seguro. En un costado yacía el libro manchado. En el otro, el cadáver.
Me apuré a salir del departamento, en cualquier momento llegaría la policía y yo realmente no deseaba que me encontraran ahí. Me metí en el ascensor.
Tres años después, aun sigo preguntándome si fue correcto suicidarme un domingo.

viernes, 3 de mayo de 2013

XIII

Un mundo rojo en su totalidad, que albergaba gente incolora. Personas normales que no se contaminaban de  perversos colores, sólo los desgraciados contracorrentistas recibían a modo de castigo puntos en sus incoloras pieles. Esos puntos comenzaban a expandirse lentamente y terminaban por colorearlos. Los infectados eran eliminados. Fulminados. Prefiero ser ejecutado por estas manchas que me brotan que vivir siendo invisible, declaró uno antes de ser quemado en la plaza pública.

miércoles, 24 de abril de 2013

Vivir


Tres pasos. Sólo tres ínfimos pasos los separaban, simular que no se veían sería una estupidez. Él, corroído por el transcurso del tiempo, mantenía sus ojos fijos en los de ella. La voz casi imperceptible de la secretaría llamó, el cincuenta y dos debía pasar. Ella tenía el cincuenta y dos, él también. Ocurrió un error -sentenció la ineficaz mujer- ¿Cuál de los dos va a pasar primero? ¿Usted Señora? ¿Señor? Ninguno contestó. Salieron.
La embriagada voz de Amy sonaba en la radio del bar al que decidieron entrar. Se contemplaron intensamente. No se atrevían a interrumpir el silencio. Él tartamudeo, no podía empezar. Ella se dio cuenta.

-Yo…
-Vos,
-Nosotros…
-¿El doctor Ramírez…?
-Sí. ¿También es el tuyo?
-Sí.
-Parecíamos tan sanos.
-Éramos.
-¿En dónde ten…?

Eso ya no tenía importancia. Después de veinte años el cáncer los reunía en la sala de espera del oncólogo en común. 

miércoles, 10 de abril de 2013

Hambre

Moscas,
larvas,
Carne en descomposición.
Ahí estaba el cadáver escuálido, 
tirado en el piso de la cocina. 
Blanco,
profundamente blanco. 
Consumido,
enjuto, 
tieso, 
sólo huesos,
un montículo putrefacto. 
En la pared, 
frente a la heladera vacía, 
había escrito antes de caer de bruces al suelo

“prefiero morir de hambre que volver a engordar”

jueves, 21 de marzo de 2013

Liberarlos


Camiones negros atropellándolos,
heridas de mil gusanos infectas.
Enfermeras acongojándolos
con rarísimas vacunas selectas.

Cínicas mujeres hostigándolos,
tras perros mutantes corriendo sectas.
Cercos inmutables recluyéndolos,
cadáveres, libertad indirecta.

Por banal condición castigándolos.
Al paraíso con ideas rectas
y con renovador fuego enviándolos.
Mas no podrán subir almas insurrectas.

De a quince bultos despachándolos,
sin piedad sosteniendo  escopetas
los villanos iban escondiéndolos
en triunfantes cajas negras cual metas.

Miradas añejas esperándolos,
ventanas polvorientas sin cometas.
Abrazos truncados aguardándolos
de sus incógnitas gametas.

sábado, 2 de marzo de 2013

Teresa


Sin anestesia arrancó los ojos,
los metió en una olla de acero.
Leyendo el pueril horóscopo supo,
aquel día no era de buen agüero.

Tan grande su doméstica miseria
que ni agua tenía para cocer.
Pues en  lo de otra funesta mujer,
en el inodoro lograron que hierva.

Morcillas de omnipotente odio
con la impúdica sangre del difunto
hizo para los borrachos enjutos,
y con suave maldad comerlas los vio.

El resto a los sarnosos perros tiró,
de la ropa ensangrentada se deshizo,
fugaz a la comisaria  llamó,
y a su ausentado marido reportó.

miércoles, 20 de febrero de 2013

El Sr. Prado


Al principio fue solo un cosquilleo interno que al señor Prado no le preocupo, un escalofrío tal vez. La tediosa tarde oficinista continuo con su ritmo acelerado y sin rumbo cierto, cada uno se ocupaba de sus deberes monótonamente. Nadie hubiera podido contar sucesos increíbles al regresar a su casa de no haber sido por aquel pobre infeliz, el energúmeno de Prado. Soltero, cincuenta años, triste, solitario, amarrete, aburrido, así era él.

A las tres de la tarde, mientras todos simulaban realizar sus tareas y en realidad tomaban siestas en sus cubículos, Etelvino Prado cayó de bruces en el pasillo de la oficina. En un primer momento permaneció inmóvil, pero al cabo de un par de minutos comenzó a vibrar en su lugar. Se tragó el celular opinó la nueva secretaria. No había tiempo para reírse.

La ambulancia no llegaba, Prado vibraba sin parar en el suelo y nadie sabía qué hacer. Entre varios compañeros lo dieron vuelta, boca arriba, y en ese preciso momento la vibración aumentó, el cuerpo de Prado se desplazaba lentamente por el piso debido a las ondas vibratorias que de su interior emanaban. Con un pedazo de cinta lo sujetaron al pie de un escritorio para que no se les fuera vibrando por las escaleras.

Un médico entró corriendo a la oficina y acompañado de camilleros quisieron levantar al pobre desgraciado de Prado, y cuando el cuerpo estaba suspendido en el aire, por la boca de Etelvino un par de antenas se asomaron, las siguieron unas asquerosas patas, un par de alas y finalmente una infinidad de cucarachas salieron volando de allí.

Al parecer el oficinista había consumido una hamburguesa en mal estado.

lunes, 11 de febrero de 2013

Elecciones


Casi veinte años después del último y funesto encuentro, volvían a verse. Los años habían dejado claras huellas en sus rostros. Arrugas, manchas, olvidos, remordimientos y odios eran los causantes de tal erosión en sus caras y sentimientos. La calle, ahora iluminada de manera acertada, ya no permitía encuentros en las sombras nocturnas. El progreso ocultaba la antigua fisonomía del lugar. 
Se mantenían en silencio, ninguno se sentía capaz de iniciar la conversación. Se contemplaron por más de una hora, y sin pronunciar palabra alguna se marcharon en direcciones opuestas. En lo profundo de sus reflexiones se arrepentían de no haberse elegido a tiempo.

martes, 29 de enero de 2013

IQ


La vereda mojada atestiguaba el intempestivo paso de una tormenta de poca monta. Un grupo de ancianos salía a regocijarse, a sentirse vivos aunque sea unos minutos más, y una brisa pegajosa abrazaba a todos por igual. Hacía casi un año que ellos ya no se frecuentaban y en estos días era inevitable recordar. Lágrimas en vano, mentiras, cuasi promesas, gritos, indiferencia, desamor como resultado. París habría solucionado sus problemas, pero él era un muerto de hambre que no podía costear el viaje. Si tan solo hubiera escuchado a su madre cuando se lo repetía diariamente.
El ambiente pseudo liberal de la universidad había funcionado perfectamente como imán para los dos. Marcaron sus pieles, se descubrieron y se exploraron. También cancelaron el desarrollo de un feto, la vida les prometía demasiado. Bailaron, tomaron y fumaron de a dos, nada se le comparaba. Tu inteligencia me enamora, le había dicho ella. Él se sentía omnipotente, el más afortunado. Cuando ella lo abandonó por el profesor de filosofía, él recapacitó y notó que había alguien aun más inteligente.

martes, 8 de enero de 2013

Invasión



Atardecía. En el centro de salud mental los pacientes eran llevados a sus respectivas habitaciones, y una vez allí cada uno recibía su dosis de libertad diaria. Él y ella eran de los primeros pobladores del loquero, eran una leyenda, una leyenda medio viva, una leyenda medio muerta. Los mitos sobre el porqué estaban internados eran tantos que nadie podía recordarlos, unos creían que aquellos en un arrebato de locura habían ahogado a sus respectivos padres, otros suponían que habían nacido locos, unos pocos se mantenían al margen y solamente eran testigos de los que hablaban. También había circulado una apócrifa versión que aseguraba que su desquicio se debía en gran medida a su quijotesca afición por la lectura de libros sobre vida extraterrestre. Ninguna de las teorías era comprobable.

Un sueño revelador los había anoticiado sobre la gran catástrofe. Ellos salieron desaforados en medio de la noche a comunicárselo al resto de la humanidad, y eso les costó tres su internación en un paupérrimo neuropsiquiátrico. Hubieran podido simplemente ignorar aquella visión, o podrían habérsela guardado sólo para ellos, pero su sentido de solidaridad era aun más fuerte que la marea y no les permitía dormir en paz sabiendo lo que pronto sucedería.

Volverían a intentarlo, tratarían. Si iban a avisarle al mundo tenían que encontrar la forma de que no volvieran a encerrarlos creyéndolos locos. No podían permitirlo. Desde su nacimiento habían sido etiquetados como los raros.
Cuando ellos lograron superar la seguridad del hospital ya era tarde. El cielo se oscureció en pocos segundos, un viento que no era familiar comenzó a soplar. No estaba anunciado ningún eclipse solar, menos uno lunar. Cantidades exorbitantes de lechuzas invadieron el espacio, y se ubicaban en las esquinas como monitoreando la situación. En el interior del hospital de psiquiatría, dos cuestionados amigos se miraron con regocijo, sabían que después de tanto anunciarlo por fin sucedía, los extraterrestre venían a conquistarlos. ¿Qué iban a hacer con todas las ediciones de diarios, revistas y páginas web que en tono burlón habían defenestrado a aquellos dos visionarios?

Enormes jaulas intergalácticas bajaron desde un enorme agujero metálico, y abrieron sus puertas de par en par para recibir en su interior a la nueva especie que inauguraría la próxima temporada de caza. Para sorpresa de todos la piel de los paseadores de perros inició un rápido proceso de desintegración, dejando al descubierto espectros verdosos que se pusieron al mando de la invasión, y con un mensaje telepático  las lechuzas levantaron vuelo lanzando por sus picos ondas expansivas que penetraban en los frágiles cerebros humanos, instándolos a entrar mecánicamente en sus nuevos calabozos.

La colonización había comenzado oficialmente, y después de tantos años de opresión y odio injustificado, después de haber cargado en sus alas con el peso de determinar el hado de los hombres, las lechuzas, en colaboración con algún Cristóbal Colón de otra galaxia, se deshacían de los humanos. La Tierra estaba en alquiler nuevamente.