sus ojos volaron primero,
salieron disparados por la ventana
y más allá del sol llegaron.
Dos minutos después y uno a uno
sus cabellos fueron soltándose
y rápido se arrastraron por el piso
hasta desaparecer junto a las lombrices.
La piel de la carne se separó
y con un haz de luz de deshizo
en mil partículas flotantes,
ahora no tiene limites.
Desmantelado el resto
de su cuerpo,
en agua transmutó y
al fin consiguió sentir.
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