miércoles, 18 de septiembre de 2013

Del viento

Irina sentía una tristeza inmensa,
quería llorar, correr, desaparecer.
Quería sentirse feliz por un segundo,
quería no sentirse atada,
volar.
Esa tarde salió temprano de trabajar,
y como no tenía bicicleta, volvió a su
casa caminando. El viento sur se la llevó.
Entre hojas y bolsas, Irina se esfumó.
Ahora es libre, es del viento.

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