Me veo en el espejo,
y ese no se parece a mi.
Si no fuera por las ojeras
moradas, casi negras,
sería yo. Pero es imposible,
yo no soy así, además
mi reflejo sostiene una botella
vacía, y yo no tomo hace tiempo.
Ese yo que no soy yo
se sostiene del marco del espejo,
y yo, que si soy yo, puedo
sostenerme perfectamente.
Mis amigos dicen que el yo
que veo espejado es real,
yo no les creo.
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