sábado, 13 de julio de 2013

Vómito

Como tsunami imparable, empezó a vomitar,
a vomitarlos. Escupía restos de pan junto con
opiniones reservadas. Un modesto charco se formó.
Amarillento, tibio, espeso, consistente, así era el vómito;
como marca de agua llevaba algunos nombres.
¡El cerebro es para usar y no un adorno!, salpicó en el medio
del ácido lago que rápido por el suelo se expandía.
¡Colate un termo que contenga tus opiniones en centro del orto!
se dejó caer, de zanahorias cubierto, por la naciente catarata  viscosa,
y más de un vecino sintió la proximidad de la frase.
¿Y si te vas a la puta madre que te parió? fue la frutilla, o el yogurt
en este caso, de la pegajosa lluvia.
Todos sus respectivos pies miraron.
Algo le había caído mal durante la cena.

No hay comentarios:

Publicar un comentario