lunes, 11 de febrero de 2013

Elecciones


Casi veinte años después del último y funesto encuentro, volvían a verse. Los años habían dejado claras huellas en sus rostros. Arrugas, manchas, olvidos, remordimientos y odios eran los causantes de tal erosión en sus caras y sentimientos. La calle, ahora iluminada de manera acertada, ya no permitía encuentros en las sombras nocturnas. El progreso ocultaba la antigua fisonomía del lugar. 
Se mantenían en silencio, ninguno se sentía capaz de iniciar la conversación. Se contemplaron por más de una hora, y sin pronunciar palabra alguna se marcharon en direcciones opuestas. En lo profundo de sus reflexiones se arrepentían de no haberse elegido a tiempo.

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