Nadie tiene la culpa,
la culpa es de aquellos.
*
Caminaron en silencio,
uno se quedó inmóvil,
como congelado en el tiempo.
El otro siguió su camino,
como si nada hubiera existido.
*
El recuerdo constante de uno,
la indiferencia absoluta del otro.
En el reflejo de aquel sucio vidrio,
cada tarde la escena se repite.
No hay comentarios:
Publicar un comentario