jueves, 8 de agosto de 2013

Indiferente

Nadie tiene la culpa,
la culpa es de aquellos.
*
Caminaron en silencio,
uno se quedó inmóvil,
como congelado en el tiempo.
El otro siguió su camino,
como si nada hubiera existido.
*
El recuerdo constante de uno,
la indiferencia absoluta del otro.
En el reflejo de aquel sucio vidrio,
cada tarde la escena se repite.

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