Uno pensaría que lo peor de tener hermanas mellizas es aguantarse las boludeces que dicen o las peleas cada veinte segundos, seguidas por las reconciliaciones y sus risas pavas que lo llevan a uno a dudar de la salud mental de las mismas. O tener que padecer cada tarde "Casi Ángeles" durante cuatro largos e interminables años, deseando tal vez quedar ciego y sordo, para descansar de esta novela.
Pero no. Todo esto pasa a ser parte de la rutina y de lo "aceptable" en comparación a lo que convivir con dos seres humanos de sexo femenino iguales trae aparejado. Si señores, durante la adolescencia llegan lo que comúnmente conocemos como "cuñados". Y nunca hay que olvidarse que esta tragedia es doble, si, como leen uno no tiene tiempo de adaptarse a uno que llega el otro y terminas de perder el último ápice de intimidad y espacio que tenías en su casa en de por sí es difícil transcurrir un minuto sin que venga tu mamá a asignarte alguna tarea para ocupar tu tiempo libre.
Llegado este momento lo más conveniente es convertirse en indigente e irse a vivir en alguna de las tantas alcantarillas que forman parte del lugar, en donde de seguro tendrás más privacidad y libertad de las parejas y sus demostraciones continuas e infinitas de afecto que se tornan inbancables después de los cinco minutos y repudiables a los seis.
Uno siente que los lugares deberían estar señalizados y por que no prohibidos para el tránsito de la gente que quiere evitar padecer a estos especímenes que se viven "expresando su amor las veinticuatro horas del día" y se los pueden encontrar hasta en sopa o lo que es aún más grave se los puede apreciar al despertarse de la siesta, y con la escasa lucidez con uno cuenta reflexiona sobre lo que ya está perdido y lo que viene; y finalizas concluyendo y aceptando el hecho de que en cualquier momento te vas a despertar y van a estar arriba tuyo besándose y ni bola te van a dar.
A partir de aquí se comienza a apoderar de vos una fobia resignada antes de abrir la puerta al saber quién seguramente estará ahí. Si, uno de los dos o con mucha mala suerte los dos juntos.
Creo que en este punto el único recoveco de la casa catalogado para no toparse a cada rato con alguna feliz pareja es el solemne baño. Por eso les recomiendo proveerse de una gran cantidad de revistas aunque sean del '99 o algunos cuantos libros sobre decoración de tortas que tu mamá compró hace siglos pero que jamás usó.
El momento cumbre es cuando ves que se van a quedar a comer el resto de tu vida, o de lo que dure el noviazgo, en tu casa cada fin de semana, feriado, fiesta patronal o paro docente que haya; Y no los detiene: lluvia, viento, nieve, frío, calor, llovizna, etc. Ya no se siente lo mismo levantarte a comer con cara de orto los domingos después de haber salido al boliche, mientras se te parte la cabeza y tratas de sonreír luciendo aún peor y desastroso de la habitual.
Es en estas situaciones de la vida en que uno mira para adentro de sí y se dice: "puede ser para toda la vida así que anda tomándoles cariño". Se resigna y sale a comer al patio con TODOS.
Llegado este momento lo más conveniente es convertirse en indigente e irse a vivir en alguna de las tantas alcantarillas que forman parte del lugar, en donde de seguro tendrás más privacidad y libertad de las parejas y sus demostraciones continuas e infinitas de afecto que se tornan inbancables después de los cinco minutos y repudiables a los seis.
Uno siente que los lugares deberían estar señalizados y por que no prohibidos para el tránsito de la gente que quiere evitar padecer a estos especímenes que se viven "expresando su amor las veinticuatro horas del día" y se los pueden encontrar hasta en sopa o lo que es aún más grave se los puede apreciar al despertarse de la siesta, y con la escasa lucidez con uno cuenta reflexiona sobre lo que ya está perdido y lo que viene; y finalizas concluyendo y aceptando el hecho de que en cualquier momento te vas a despertar y van a estar arriba tuyo besándose y ni bola te van a dar.
A partir de aquí se comienza a apoderar de vos una fobia resignada antes de abrir la puerta al saber quién seguramente estará ahí. Si, uno de los dos o con mucha mala suerte los dos juntos.
Creo que en este punto el único recoveco de la casa catalogado para no toparse a cada rato con alguna feliz pareja es el solemne baño. Por eso les recomiendo proveerse de una gran cantidad de revistas aunque sean del '99 o algunos cuantos libros sobre decoración de tortas que tu mamá compró hace siglos pero que jamás usó.
El momento cumbre es cuando ves que se van a quedar a comer el resto de tu vida, o de lo que dure el noviazgo, en tu casa cada fin de semana, feriado, fiesta patronal o paro docente que haya; Y no los detiene: lluvia, viento, nieve, frío, calor, llovizna, etc. Ya no se siente lo mismo levantarte a comer con cara de orto los domingos después de haber salido al boliche, mientras se te parte la cabeza y tratas de sonreír luciendo aún peor y desastroso de la habitual.
Es en estas situaciones de la vida en que uno mira para adentro de sí y se dice: "puede ser para toda la vida así que anda tomándoles cariño". Se resigna y sale a comer al patio con TODOS.
Cristian, me encanto, muy bueno lo que escribiste y tambien la idea del blog, siga para adelante querido con el proyecto que le va a ir muy bien y desde ya soy una seguidora! :)
ResponderEliminarUn beso, Pelo!
Criss!! Cada vez te idolatro más!!..
ResponderEliminarCreo que en este punto el único recoveco de la casa catalogado para no toparse a cada rato con alguna feliz pareja es el solemne baño... QUE GEENIOO!!! jajaja segui escribiendo! muy bueno el blog!.. Suertee!
Azu (: