en posición fetal
la sombra aguardaba.
{.}
Cada recuerdo era reprimido.
Aquél verano,
dos pares de ojos incandescentes.
Otro invierno,
dos manos a punto de congelarse.
Todo aquello,
ahora no existe más.
{.}
Traslúcida, cada segundo menos opaca,
ya invisible,
ya nada,
la sombra fue borrándose.
El pasado se queda, transformado. Con suerte vuelve como esas brisas que corren unos instantes y se marchan, inocuas.
ResponderEliminarFue una linda lectura pasear por tu blog, otro día me vuelvo.
Saluditos
Gracias por tus palabras :)
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