una chispa ínfima lo revivió.
Tiempos inmemoriales transcurrieron
hasta ese día.
Sin nombre, sin rostro,
guiado a ciegas por el rencor
se desplazó.
Una tarde infernal,
mientras la última gota de frescura
se evaporaba, un hálito ardiente
lo atravesó.
No hay comentarios:
Publicar un comentario