Un gusano de aproximadamente quince centímetros de longitud recorría su putrefacto cerebro desde hacía varios días. Había nacido allí, pero a diferencia de los demás, que lo habían abandonado apenas eclosionados, éste estaba radicado en el interior de su cráneo. Ya no tendría que soportar el encierro del ataúd en soledad.
Parecía un buen gusano. Claro que la compañía de su anélido amigo no era gratuita, a cambio él devoraba violentamente minuto a minuto sus células nerviosas.
Sus recuerdos se fueron desvaneciendo, y luego de un tiempo solo sabía su nombre.
----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Parecía un buen gusano. Claro que la compañía de su anélido amigo no era gratuita, a cambio él devoraba violentamente minuto a minuto sus células nerviosas.
Sus recuerdos se fueron desvaneciendo, y luego de un tiempo solo sabía su nombre.
----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Una fría mañana de Junio notó que su ocupante había muerto. Volvía a estar solo en su mundo de mortajas. Paradójicamente.
Cuando ya no supo quién era a causa de su simbiótica relación con aquél gusano, el también murió. Se encontró muerto en la muerte. Era la nada ocupada por cientos de larvas.
Muy bueno!!!!! Yo, tu admiradora secreta... en el valle olvidado me conocen como "Iki"
ResponderEliminar